Distintos tipos de fiebre en ancianos

Por 20 enero, 2020 Asistencia, Consejos, Salud
fiebre en ancianos

La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo pero también un síntoma que nos puede indicar que algo no va bien en el mismo. La fiebre en ancianos puede tener diferentes orígenes y mientras algunos no son graves en otros casos son la alerta que indica la necesidad de acudir al médico. Te contamos por qué medir la fiebre a personas mayores aparentemente sanas, cómo saber cuándo la fiebre en ancianos es preocupante y qué hacer en ese caso.

Por qué controlar la fiebre en ancianos es importante

Por qué es importante controlar la temperatura en ancianos

En la atención y cuidado a mayores controlar la temperatura de modo habitual ayuda a detectar cuál es la temperatura habitual del organismo de la persona y las alteraciones que indican un problema de salud. Esta puede tener diferentes orígenes o causas, algunas de ellas graves. Si no se controla habitualmente la temperatura del mayor es posible que algunas de estas no se detecten hasta que la enfermedad esté avanzada. Y eso siempre dificulta su superación.

Cómo controlar la fiebre en personas mayores

El mejor termómetro para medir la temperatura corporal en ancianos es el digital. Puede tomarse bajo la axila. Actualmente también hay termómetros digitales de oído que en unos segundos ofrecen la lectura incluso mientras el anciano duerme, así no hay necesidad de despertarle. Sigue las instrucciones de cada dispositivo y nunca toques con tus manos la punta del mismo antes de hacer la medición.

Procura hacerlo cada día a la misma hora. Y nunca después de comer o beber, ni del aseo. Ni tras algún ejercicio físico que pueda incrementar temporalmente la temperatura del cuerpo. Anota la temperatura obtenida en una hoja mensual o realiza un gráfico del mes para ver esta y su evolución de un vistazo.

 

Distintos tipos de fiebre en ancianos y cómo actuar en cada caso

Fiebre en adultos mayores baja pero prolongada

La febrícula prolongada en ancianos es un síntoma de que algo falla en el organismo. En el caso de fiebre superior a 37ºC pero que no sobrepasa los 38ºC esta se denomina febrícula. En estos casos se puede tratar de rebajar la fiebre. Y se puede conseguir con el consumo de agua o zumos frescos y el uso de ropa liviana. Pero sin perder de vista que el mecanismo de la fiebre puede ser beneficioso para el cuerpo ya que pone en marcha el sistema de defensas del organismo.

Pero si esta vuelve a aparecer y se mantiene a lo largo de los días es el momento de sospechar.  Cuando se suceden los días y el anciano presenta febrícula no asociada a causas comunes como una infección de garganta o molestias en las vías respiratorias es el momento de plantearse cuál es su origen.

En los casos en que esta fiebre en ancianos o febrícula supera las tres semanas y no han aparecido otros síntomas de gripe, la neumonía en ancianos u otro tipo de infección se debe acudir a consulta de atención primaria. Este tomará las medidas necesarias para averiguar el motivo por el que aparece la fiebre prolongada.

Algunas de las causas que pueden provocar febrícula prolongada son:

  • Cáncer.
  • Alteraciones del sistema inmunitario.
  • Depresión profunda.
  • Enfermedades metabólicas.
  • Consumo de fármacos que elevan la temperatura corporal.
  • Procesos inflamatorios o infecciosos internos.

Por ello no se debe pasar por alto y es necesario consultar con su médico.

fiebre en ancianos

Si la fiebre en ancianos es alta y no sabe cómo actuar deberá consultar con un médico

Fiebre en ancianos alta de origen desconocido

La fiebre superior a 38ºC puede originarse por distintos motivos.  Se considera fiebre alta. Cuando la temperatura corporal se eleva por encima de los 38ºC y cursa con uno o varios de los siguientes síntomas es necesario solicitar cita con el médico.

  • Respiración dificultosa.
  • Dolor intenso en el pecho, en el abdomen o en la cabeza.
  • Confusión o agitación, dificultad para pensar con normalidad.
  • Síntomas de fatiga y vómitos.
  • Erupciones en la piel.
  • Sequedad en la boca y orina de color oscuro.
  • Dificultad para beber, dolor al tragar líquidos.
  • Dolor de espalda fuerte.
  • Aparición de dolor al miccionar.

Si uno o varios de estos síntomas acompañan a la fiebre en ancianos este debe ser visto por el médico en consulta. Mientras, es conveniente tomar medidas básicas para reducir la fiebre en el anciano. Ponerle ropa liviana, reducir la temperatura ambiental ligeramente y promover que consuma líquidos son medidas básicas en estos casos. Si tiene contratado un servicio de acompañamiento de personas mayores o de ayuda de personas dependientes es necesario que ejerza un seguimiento continuo de la fiebre.

Otros casos de fiebre en ancianos

Pero en otros casos la aparición de fiebre en ancianos alta es muy preocupante. Por ejemplo, si ya padece problemas de salud como neumonía. O si ha sufrido un infarto recientemente.

En el cuidado de personas mayores es necesario conocer en qué casos la fiebre en ancianos por encima de 38ºC hace necesario solicitar atención médica de urgencia para el anciano. La aparición de al menos uno de estos síntomas junto con la fiebre alta en adultos mayores es razón suficiente para pedir esa atención médica urgente.

  • Fiebre alta sin la aparición de sudor.
  • Dolor de cabeza muy intenso.
  • Convulsiones o espasmos.
  • Rigidez en el cuello.
  • Confusión, dificultad para saber quién es, con quién habla o dónde se encuentra.
  • Vómitos reiterados y/ o diarrea fuerte continuada que supongan un peligro real de deshidratación.
  • Gran irritabilidad.

 

Conocer estas cuestiones sobre la fiebre en ancianos es fundamental para toda familia que conviva con una persona mayor así como para los cuidadores de ancianos a domicilio o en el ámbito residencial. Felizvita es una empresa de ayuda a domicilio en Madrid que tiene profesionales cualificados para el tratamiento y supervisión de distintos tipos de fiebres en sus seres queridos.

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