Enfermedades mentales más comunes y trastornos de comportamiento

Por 20 mayo, 2019 Asistencia
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Las enfermedades mentales afectan a personas de cualquier edad, desde niños a ancianos. Pero el porcentaje de población afectada por estas problemáticas de salud crece entre las personas mayores. De hecho, según la OMS, un 15% de los adultos de 60 años o mayores sufren algún trastorno mental. Conocer cuáles son las enfermedades mentales más comunes en ancianos y cómo actuar o prevenir estas es de vital importancia para todo cuidador de personas mayores a domicilio o en residencias. Y también para los familiares de adultos mayores.

Enfermedades mentales más comunes en ancianos

Demencia

La OMS calcula que actualmente hay en el mundo unos 47,5 millones de personas aquejadas de demencia. Lo peor es que espera que esta cifra se incremente a 75,6 millones en 2030 y a 135,5 millones en 2050.

La demencia es una de las enfermedades mentales más comunes y se ceba principalmente en la población anciana. Lo cual no quiere decir que la ancianidad implique demencia, aunque sea habitual el uso coloquial del término demencia senil para hablar de esta enfermedad mental en personas mayores.

Entre los principales trastornos de esta enfermedad mental está la pérdida progresiva de la memoria. Así como la capacidad para pensar, la aparición de trastornos del comportamiento y la incapacidad para realizar las actividades propias de la vida cotidiana que varían según el estadio de la enfermedad.

Para la familia de un anciano aquejado de demencia puede ser complicado su cuidado. En estos casos es precisa atención y supervisión de los ancianos en el domicilio porque no pueden valerse por sí mismos. Sus síntomas se irán haciendo más marcados con el paso del tiempo por lo que el apoyo inmediato es urgente. Y totalmente necesario tanto para su seguridad como para la seguridad de terceros.

En parte por ser una de las enfermedades mentales más comunes es fácil de diagnosticar y el médico puede ofrecer unas recomendaciones a los familiares sobre cómo actuar en el cuidado y vigilancia de su familiar. Es importante que los cuidadores de familiares o un cuidador de ancianos a domicilio profesional que se encargue de estos conozca tanto las recomendaciones generales en estos casos, como las que ha señalado el médico en el caso concreto que les ocupa.

Depresión

La depresión afecta a un 7% de ancianos por lo que es otra de las enfermedades mentales más comunes. Esto es, oficialmente, porque quienes trabajan habitualmente con ancianos saben bien que es un trastorno tristemente frecuente.

Existen distintos grados de depresión y es importante que el cuidador de ancianos a domicilio o la familia de personas mayores estén atentos a los primeros indicios para que esta se pueda tratar cuanto antes y no vaya a más.

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Según la OMS, un 15% de los adultos de 60 años o mayores sufren algún trastorno mental

Aunque la depresión en principio no es una enfermedad mental discapacitante, la realidad es que puede ser muy grave y anular totalmente las ganas de vivir de la persona. Incluso impulsarle a tomar decisiones drásticas e irreversibles sobre esta cuestión.

La pérdida de facultades físicas e incluso mentales, la soledad o la pérdida de personas queridas o amigos. Estos son solo algunos de los motivos que hacen que la depresión sea una de las enfermedades mentales más comunes entre la población anciana.

La depresión es, además, una de las enfermedades más comunes en otras etapas de la vida. Si la persona ya ha pasado por ella las probabilidades de recaída se incrementan ampliamente en la ancianidad. Por ello en estos casos hay que extremar la atención y proporcionar los cuidados necesarios para prevenir su reaparición.

Una de las tareas principales de los cuidadores es hacer compañía a las personas mayores y motivarlos para que se mantengan activos, hagan por sí mismos aquello que sus capacidades les permita y estimularles a nivel físico y cognitivo. Estas acciones pueden contribuir a prevenir la aparición de depresión en las personas mayores.

Mantener contactos sociales también contribuye a evitar la soledad y a prevenir la tristeza que puede derivar en depresión. La figura de un acompañante para mayores que permita a este mantener algunas de sus rutinas sociales fuera de casa es una gran ayuda en muchos casos.

Adicciones

Las adicciones son otras de las enfermedades mentales más comunes en ancianos. Pueden ser adicciones conductuales, como el juego, o adicciones a sustancias psicotrópicas como fármacos o alcohol, principalmente.

Estas adicciones pueden causar muchos problemas a diferentes niveles: de salud, de relaciones sociales, de seguridad propia y ajena e incluso legales.

En algunos casos estas adicciones ya se presentaban antes de llegar a esta edad. En otros se han originado por causas como la soledad o el aburrimiento. También son frecuentes las ocasionadas por falta de control en el consumo. Por ejemplo cuando no se controla adecuadamente la ingesta de fármacos.

Para una detección temprana de estos problemas es importante que la persona encargada del cuidado de mayores a domicilio o la familia del anciano conozcan los indicios que les hagan sospechar de este tipo de conducta o enfermedad mental. ¿Algunos de ellos? La desorientación y los cambios repentinos de humor.  También son frecuentes los esfuerzos por simular el no consumo de estos productos adictivos.

En caso de sospechar una adicción es conveniente consultar cuanto antes con un especialista. Es primordial para que confirme o determine cuál es la causa que origina esas cuestiones.

Si bien estas son las enfermedades mentales más comunes en adultos mayores, no son las únicas. Cualquiera que sea la sospecha sobre una enfermedad mental en una persona anciana se debe consultar con un especialista de inmediato.

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