Cómo combatir la soledad de las personas mayores

soledad de las personas mayores

La soledad de las personas mayores es un mal que las sociedades occidentales llevan años acarreando. La actual crisis sanitaria causada por el coronavirus Covid-19 ha incrementado este problema de soledad en las personas mayores llevándolo al límite. Especialmente entre las más de 2 millones de personas que en España viven solas y tienen más de 65 años. 

Pero no solo en ellas, también entre las parejas de personas mayores y en ancianos que viven con un familiar. Y es que los cambios de hábitos, el confinamiento y el cierre de espacios en los que estas personas solían socializar ha provocado que tristeza y soledad sean dos males que en los últimos meses han multiplicado su incidencia sobre la población mayor. Algo que está minando su salud mental y su salud emocional, y que debe tratar de paliarse cuanto antes.

Soledad de las personas mayores y crisis sanitaria

Soledad de las personas mayores en residencias

Vivir en una colectividad no ha mejorado la lucha contra la soledad de las personas mayores en tiempo de pandemia. Al contrario, la ha incrementado. Y lejos de solucionarse parece que va a continuar en la misma línea. Esto supone un gran peso en el ánimo de los mayores, necesitados de compañía. 

¿Y por qué la soledad se da también en estos lugares?

  • La supresión de visitas ha aislado a los mayores. Durante el tiempo de confinamiento se suprimieron las visitas a las residencias de mayores. En muchas aún dura esta restricción y en otras se va imponiendo o aligerando según la situación sanitaria del municipio. En la mayoría incluso cuando esta se ha levantado se ha limitado a solo uno o dos visitantes por persona y a un tiempo de visita muy reducido. Y eso ha supuesto una restricción de contactos que ha incrementado su soledad.
  • Se han suspendido las salidas y actividades colectivas. Estas últimas ya no existen en la mayor parte de residencias. Y en no pocas de ellas se han tenido que suspender las salidas de los mayores, con lo que a la soledad se suma la sensación de falta de libertad o encierro.
  • Aislamiento en habitaciones. En demasiados casos la situación ha obligado a confinar a los mayores en sus dormitorios para garantizar su salud. Incluso durante el horario de comidas. Esto ha limitado al máximo sus contactos y las personas con las que se relacionan. Además, también ha limitado las actividades que les distraían con lo que la tristeza y soledad se han incrementado en la población mayor en residencias.

Mayores que viven solos

Los mayores que viven solos han visto cómo cerraban o se limitaba el aforo en los lugares en los que habitualmente socializaban: clubs de jubilados, actividades para mayores organizadas por ayuntamientos y otras instituciones, bares y cafeterías entre ellos. Además, también han tenido que reducir las reuniones con amigos o vecinos. Aquellos mayores que viven solos pero tienen familia cerca o a distancia, además, se han visto obligados a prescindir de visitas o reducir estas al mínimo. 

Vivir solos es algo que en España afecta a 850.000 personas que tienen más de 80 años. En estos casos a la soledad de las personas mayores y sus efectos sobre el ánimo y la salud mental se debe unir el miedo al desamparo. 

Contar con atención domiciliaria para mayores y ayuda personal o para el cuidado del hogar ha supuesto para quienes disponen de ella una vía para socializar. Pero en muchos casos se trata de una ayuda a domicilio por horas para mayores, más destinada a la higiene personal y las tareas domésticas que a realizar actividades que les permitan superar la soledad y la depresión que en muchos casos acarrea. 

Los servicios de acompañamiento o la contratación de una interna para cuidar a ancianos han supuesto para muchos la alternativa a la soledad personas mayores. Dar conversación, sentir el apoyo de una persona a nivel emocional y práctico, la realización de juegos y actividades en el hogar, la ayuda para salir a pasear con seguridad son claves para evitar la soledad cuando la vida social se debe reducir tanto. 

Familias con mayores y la soledad del anciano

Los mayores que viven con uno o varios familiares también han sufrido durante la crisis sanitaria episodios de tristeza y soledad. El cambio obligado de rutinas a la que se han visto obligadas las familias en algunos casos han supuesto un estrés emocional añadido para todos y con ello la sensación de soledad personas mayores se ha incrementado. Además, muchos mayores viviendo en un entorno familiar acudían a centros de día y actividades para mayores que se han suspendido o limitado.

La figura de la persona para el acompañamiento a mayores también es de gran ayuda en estas situaciones.

soledad de las personas mayores

Lejos de solucionarse, la soledad de las personas mayores ha incrementado.

3 medidas para combatir la soledad de las personas mayores

1.- Si la brecha digital lo permite, realizar videoconferencias y videollamadas con familiares y amigos. En la medida de tus posibilidades, aumentar la frecuencia de las llamadas a las personas mayores de tu entorno. Se alegrarán y se sentirán menos solas.

2.- Valora contratar una persona para el acompañamiento para mayores para realizar actividades de ocio, estimulación física o cognitiva y para que disponga de una persona con la que charlar y socializar.

3.- Consulta en su ayuntamiento si existen actividades seguras para mayores organizadas por la entidad. 

Frenar la soledad de las personas mayores es esencial para su buena salud mental y emocional. Y para prevenir depresiones y otros problemas que afectan a su salud y calidad de vida. 

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